¿Predeterminados a creer? La fe del carbonero (41)
por S. Stuart Park Valladolid, 13 de Marzo de 2020
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Radcliffe Camera, Oxford |
Así se titula el libro de John Lennox, «escrito para aquellos a quienes les interesa (o inquieta) todo lo relacionado con la soberanía de Dios, la libertad y la responsabilidad humana». Las credenciales del profesor Lennox le avalan para abordar un tema de gran calado filosófico, y de enorme importancia teológica. Doctor en Matemáticas por la Universidad de Cambridge, doctor en Matemáticas por la Universidad de Oxford, y Máster en Bioética por la Universidad de Surrey, el profesor Lennox ocupó la cátedra Alexander von Humboldt en las universidades de Würzburg y Friburgo en Alemania.
Además de su prestigio académico, John Lennox es, sobre todo, un profundo conocedor de las Escrituras y reconocido autor y expositor bíblico, de ahí la importancia de esta nueva publicación en un momento cuando el determinismo teísta ha resurgido con fuerza.
Aunque rechaza poner etiquetas, y sin minusvalorar el complejo pensamiento de Lutero y de Calvino, Lennox afirma que las ideas centrales del determinismo teísta se han condensado en un término conocido como ‘neo-calvinismo’, tan en auge en nuestros días. En su versión más extrema, esta doctrina afirma que Dios pre-destina a ciertos hombres y mujeres a la salvación, dotándoles del don de la fe, mientras que pre-destina a otros (la mayoría) a la condenación, privándoles del don de la fe, pero teniéndoles por culpables de su falta de fe, es decir, que Dios los juzgará por ser incapaces de hacer lo que no pueden hacer, y de no ver lo que no pueden ver.
Esta doctrina, llamada la ‘doble predestinación’, que a cualquier persona racional, según Lennox, le parecerá sencillamente monstruosa, no surge de la nada: hunde sus raíces en San Agustín, en la Reforma y en el Puritanismo de Jonathan Edwards, y es defendida hoy, aunque no siempre con tanta crudeza, por eminentes autores evangélicos como R. C. Sproul, Wayne Gudrem o John Piper, entre otros.
La importancia de ¿Predeterminados a creer? estriba no solo en su riguroso análisis del determinismo tanto ateo como teísta, sino sobre todo, en su profunda y exhaustiva comprensión de conceptos teológicos como soberanía, presciencia, elección, libertad, libre albedrío, gracia, regeneración, fe etc., a la luz de la Escritura. El libro ha sido criticado por quienes consideran que John Lennox, por ser matemático y no teólogo profesional, no es quien para enjuiciar el pensamiento ‘Reformado’, como si este (defínase como se defina) fuese el principal punto de referencia y vara de medir, y no la propia enseñanza de la Biblia. Aquí el autor muestra sus dotes de amante de la exactitud exegética, y desgrana con lucidez los textos en discordia para responder uno por uno a los postulados del determinismo neo-calvinista.
Resulta imposible hacer justicia en pocas palabras a un libro de esta importancia y envergadura. Durante los últimos años se han vertido en distintos medios evangélicos opiniones que pretenden volver a la verdadera doctrina cristiana que, a mi juicio, por sinceros o piadosos que sean sus autores, ponen en tela de juicio la bondad y la justicia de Dios. Quiera el Señor que este libro ilumine nuestras mentes y dirija nuestra mirada, ahora y siempre, no a un sistema teológico determinado, sino al amor de Dios en Cristo, fuente única de nuestra salvación.
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COMENTARIOS DE LOS LECTORES: 2
14/03/2020 Acabo de leer tu último artículo sobre el magnífico libro de Lennox, del que ya llevo leído casi dos terceras partes, y que voy a reseñar cuando lo acabe de leer. He de confesar que está cambiando por completo mi perspectiva recientemente consolidada, a raíz de mi reciente investigación sobre el legado de la Reforma, que me había llevado a un laborioso punto de equilibrio que consideraba prácticamente definitivo, en vista del consenso reinante. Pero ahora, con un solo y magistral trabajo, tengo la sensación que la corola de mi TULIP se está quedando sin hojas. Aunque a Lennox yo no lo he conocido personalmente, sí he conocido a su mentor y entrañable amigo David Gooding, cuyo amor y devoción a las Escrituras me dejó estupefacto, ya desde muy joven. Creo que nunca antes habré experimentado un cambio de paradigma teológico de tal magnitud, y en tan poco espacio de tiempo. Y ello es posible porque mi perspectiva global de Dios no varía un ápice. Dios sigue siendo soberano, santo, infinito y omnisciente –entre más de una treintena de atributos reconocibles–, pero no es nada ilógico ni contra intuitivo creer que el hombre es perfectamente capaz de decidir y de tomar sus decisiones con plena libertad, siendo completamente responsable de sus actos en todo el contexto moral de nuestro universo. Francesc CLOSA BASA Redactor de la Revista de Información Literaria «Síntesis», y Edificación Cristiana | 13/03/2020 Querido Stuart:
Me gusta mucho la frase con la que concluyes tus reflexiones: “Quiera el Señor que este libro ilumine nuestras mentes y dirija nuestra mirada, ahora y siempre, no a un sistema teológico determinado, sino al amor de Dios en Cristo, fuente única de nuestra salvación”.
Esa es la clave de toda reflexión teológica, no la adhesión a un sistema teológico “pre-determinado”, sino la adhesión al amor de Dios, manifestado en su Hijo Jesucristo.
Continua con estas reflexiones que iluminan la mente y esponjan el corazón.
Un cordial abrazo.
AurelioAurelio GARCÍA MACÍAS Roma |
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