Lost in translation Contra Viento y Marea (47)
por S. Stuart Park Valladolid, 23 de Abril de 2021
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Martín Lutero |
Traduttore, traditore: ‘Traductor, traidor’, reza el conocido dicho italiano, y puede ocurrir que una traducción traicione el sentido original de una palabra. Lost in translation, el título de la película de Sofía Coppola (2003), sintetiza perfectamente los riesgos que entraña el arte de la traducción. La expresión se dice «de una o varias palabras que han perdido o carecen de toda sutileza de significado o significación cuando se traducen del idioma original a otro, especialmente cuando se hacen de forma literal», de ahí que la poesía, o los conceptos metafísicos, sean especialmente vulnerables al malentendido o la confusión.
El texto bíblico es susceptible de ser mal interpretado, como es evidente, y ahí está el caso del monje agustino Martín Lutero, cuya nueva comprensión de Romanos 1:16-17 cambió el rumbo de la Historia. Lo cito en la versión RV 2020: «Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todo aquel que cree: en primer lugar para los judíos y también para los griegos. Porque en el evangelio, la justicia de Dios es revelada por medio de la fe y para la fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá» (Ro. 1:16-17).
La idea de la justicia de Dios aterraba a Lutero, y la odiaba con toda su alma, como él mismo confesó. Había entendido la justicia de Dios en términos retributivos, y estaba convencido de que acarreaba su perdición. La razón no es difícil de entender: la iustitia de la Vulgata trae una connotación negativa, ya que en los autores clásicos como Cicerón iustitia siempre era de signo punitivo: repartir justicia, dar a las personas su merecido, etc. Iustitia Dei, la monumental obra de Alister McGrath sobre la historia de la doctrina cristiana de la justificación (1986), clarifica la confusión.
Iustitia corresponde a la voz griega dikaosyne, que a su vez traduce la voz hebrea sedaka, siempre de signo positivo (lo justo, lo bueno, lo adecuado), es decir, salutífero, no retributivo. El contexto natural de sedaka no es jurídico, sino personal, y que tal vez por ello, el libro que más aporta al concepto de la justificación en la Biblia sea el Salterio.
La justicia de Dios trae buenas nuevas, por lo tanto, y forma la base del evangelio. La justicia de Dios que es «por medio de la fe y para la fe» es la justicia de Cristo que le es imputada al hombre injusto como don gratuito, y por ello, «el justo por la fe vivirá». El descubrimiento de Lutero produjo una transformación en su manera de pensar, una suerte de nuevo nacimiento, con dramáticas consecuencias para la historia religiosa del mundo.
En resumen: el descubrimiento revolucionario de Lutero acerca de la justificación por la fe se produjo al ahondar en las raíces lingüísticas de un texto de Pablo cuyo sentido había sido ‘traicionado’ por culpa de un trasfondo teológico ‘perdido’.
El asunto no siempre reviste tanta trascendencia, sin embargo, y me callaré las pifias y meteduras de pata propias de un joven extranjero recién llegado a España......
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