Días de alción. Contra viento y marea (1)
por S. Stuart Park Valladolid, 05 de Junio de 2020
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El martín pescador |
Entre los beneficios del confinamiento que ha habido que guardar a causa del coronavirus, y a pesar de la ausencia de familiares y amigos, el que más he apreciado en estos días ha sido la sensación de paz y tranquilidad en medio de la tempestad. Estar recluido en casa sin nadie que te moleste, no tener que tomar decisiones ni programar salidas más que al supermercado o a correos, ha proporcionado un valioso tiempo para la reflexión, tan escaso en el día a día normal, que ha permitido poner en perspectiva los asuntos importantes de la vida.
El tiempo de reclusión ha tenido una doble ventaja en nuestro caso, ya que mi esposa Verna no habría podido salir de casa, ni viajar, durante los meses de su convalecencia y recuperación. He descubierto el arte de hacer la compra, incluso de cocinar (aunque con un repertorio muy limitado), y he disfrutado de la posibilidad de cuidar de ella sin las distracciones ni los contratiempos habituales de la vida.
Ante la presencia de la enfermedad, incluso frente a la amenaza de la muerte, resulta curioso cómo las cosas pequeñas de la vida, aparentemente sin trascendencia, adquieren un perfil más nítido y una importancia mayor. Hemos anhelado poder disfrutar del jardín de nuestra casa en Asturias, recoger las nueces que caen del nogal, admirar las plantas y arbustos en su época de floración, escuchar el murmullo del río en su paso por el puente, seguir los movimientos del mirlo y el zorzal, y escuchar el canto del petirrojo y el ruiseñor, cosas que dan lustro a la vida y son un don de Dios.
Cuando ruge la tempestad necesitamos «la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento», en palabras de S. Pablo (Filipenses 4:7), confiados en la «segura y firme ancla del alma» que son las promesas de Dios en Cristo (Hebreos 6:19).
La propia Naturaleza refleja, en sus ciclos, espacios de sosiego inusuales, como el Veranillo de San Martín, unos días de tranquilidad antes del cambio de estación, y en el mundo de los pájaros destaca un ave de colores llamativos, Alcedo atthis, el Martín pescador, asociado con períodos de calma. Su nombre en latín ha dado lugar a una expresión, frecuente en inglés, Halcyon days, o Días de alción, que representa una época recordada con nostalgia, como los días estivales de vino y rosas, fragancia de flores y zumbido de insectos entre las altas hierbas de la campiña.
El martín pescador hace su nido en la ribera del río en tiempo de bonanza para poder criar con seguridad. (El nombre viene de la mitología griega: Alcíone y su esposo Ceix fueron transformados en alciones, nuestro martín pescador, y para que pudieran poner sus huevos al lado del mar, los dioses decretaron siete días de calma).
De vez en cuando vemos al martín pescador volar raudo y veloz sobre la superficie del río antes de posar en una rama desde donde lanzarse sobre los pececillos que constituyen su dieta. En medio de la crisis sanitaria que nos ha tocado vivir le recordamos con nostalgia, como símbolo de los más bellos días que nos dará Jesús.
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COMENTARIOS DE LOS LECTORES: 2
17/10/2020 Queridos hermanos, esta semana quiero compartir otra breve reflexión, esta vez de S. Stuart Park. De no haber tenido que enfrentar esta pandemia global, Stuart habría sido nuestro expositor bíblico en el campamento de iglesia de este 9-11 de octubre de 2020. No podremos gozar de su sabia y rica enseñanza bíblica, pero si podemos hacerlo de este escrito que tanto bien y paz puede traer a nuestra alma.
Francisco Mira.
[Carta pastoral 21, Boletín nº 378, de 11/10/20. de la Església Evangèlica Baptista de Gràcia. Barcelona.] Francisco MIRA MOYA Pastor EEBG | 06/06/2020 Muchas felicidades Stuart, contento por el inicio de este nuevo blog, su título sugerente y apropiado para una etapa de crisis sin precedentes. Me hace mucho bien y es una delicia leer la combinación de los detalles personales sobre la vida diaria, la presencia constante y fundamental de las Escrituras, ese conocimiento rico sobre pájaros y la creación que ilustra y embellece toda la reflexión. Sin olvidarte de los clásicos. ¡Gracias y mucho ánimo!
Un fuerte abrazo.Francisco MIRA MOYA Pastor EEBG |
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