La costilla de Adán Contra viento y marea (10)
por S. Stuart Park Valladolid, 07 de Agosto de 2020
 |
Eben-ezer, Piedra del Socorro |
No deja de sorprender el énfasis que pone el autor de Génesis en la figura de Eva, tanto en la manera de su creación, como en el modo de su transgresión. Ella no fue creada de la tierra como Adán, y a diferencia de todos los demás alumbramientos de la Historia, nació del costado de su marido.
La creación de la mujer de la costilla de Adán constituye uno de los relatos más entrañables de la literatura universal, y ha dado lugar a infinitas reflexiones en torno a la relación entre el marido y la mujer. El propio Pablo vio en este hecho un misterio, el de Cristo en relación con su iglesia: «porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Efesios 5:30). La iglesia forma parte de Cristo, y participa de su naturaleza divina.
De igual manera, la exclamación de Adán: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada» tiene como objetivo establecer la identidad de Eva como hecha de lo mismo que su marido. La anterioridad en el tiempo de Adán no implica su prioridad jerárquica, como con frecuencia se ha interpretado, sino la esencial unidad del hombre y la mujer, como se recalca a continuación: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne» (Gn. 2:24; Ef. 5:31).
Eva fue creada para ser ‘ayuda idónea’ (‘ezer´), una expresión cuya raíz (azar), significa ‘rodear’, ‘proteger’, ‘defender’, ‘ayudar’, ‘socorrer’. Se descarta, por tanto, cualquier atisbo de servilismo o inferioridad. Ser ayuda idónea denota la capacidad de estar al lado del otro, a su altura siempre. Samuel levantó una piedra para conmemorar la ayuda de Dios, y la llamó ´ebhen ha ´azer, Eben-ezer, diciendo: «Hasta aquí nos ayudó Jehová» (1 Sa. 7:12), y Dios es invocado con frecuencia por los salmistas como «ayuda» en medio de las angustias de la vida.
Se trata, por tanto, de un título de dignidad, que sitúa la relación de la mujer con el hombre en el rango más alto, en clave de salvación. Huelga decir, por otro lado, que si bien la mujer está dotada de una inherente capacidad de ser ayuda en todos los trances de la vida, el hombre, no menos que la mujer es llamado a ser ayuda idónea, siguiendo el ejemplo de Cristo, que «no vino para ser servido, sino para servir» (Marcos 10:45).
Las cosas se torcieron, sin embargo, y Eva, siendo engañada, condujo a su marido al desastre, El autor de Génesis centra su atención en la transgresión de la mujer, y de la desobediencia de Adán tan solo dice: «y dio también a su marido, el cual comió así como ella». Si la creación de Eva coronó la obra de Dios, su transgresión constituyó el primer paso en la Caída en desgracia de la raza humana.
La figura de Eva, la «madre de todos los vivientes», bien merece nuestra consideración, y de ella hablaremos en nuestra próxima entrega.
Lecturas de este Artículo: 946
| Si desea participar con su opinión sobre los Artículos del Blog, debe registrarse como usuario. Gracias. |
|