por S. Stuart Park
Sociedad Bíblica ha presentado la Reina Valera 2020, una nueva versión actualizada de la monumental Biblia del Oso de 1569, traducida por Casiodoro de Reina y revisada por Cipriano de Valera en 1602, la primera traducción completa de la Biblia en castellano a partir de las lenguas originales. La empresa es loable, y necesaria, ya que atiende al «carácter vivo de las lenguas y de las transformaciones que en ellas se operan con el tiempo», como se indica en la Presentación.
El valor literario de la Biblia del Oso, publicada en pleno Siglo de Oro, ha sido reconocido tanto por eruditos destacados como por lectores de a pie, y es la versión más leída y amada por el pueblo evangélico en todo el mundo hispanohablante, sin duda. En un hermoso estudio de reciente publicación,
La Biblia del Siglo de Oro español (Andamio 2020), el teólogo y escritor José Moreno Berrocal escribe:
«Posiblemente el aspecto más sobresaliente de la Biblia del Siglo de Oro español sea la calidad literaria del castellano en que se plasmó. Incluso un acérrimo enemigo del protestantismo como Marcelino Menéndez Pelayo no puede más que encomiarla: “como hecha en el mejor tiempo de la lengua castellana, excede mucho la versión de Casiodoro, bajo tal aspecto, a la moderna de Torres Amat y la desdichadísima del P. Scio”».
A continuación, el autor cita la valoración del Premio Cervantes, Antonio Muñoz Molina, respecto de la traducción de Reina: «Casiodoro de Reina escribe en un castellano prodigioso que está en el punto medio entre Fernando de Rojas y Cervantes, con una efervescencia expresiva que solo tiene comparación con santa Teresa, con san Juan de la Cruz y fray Luis de León».
Acostumbrados como estamos a la Revisión de 1960, a veces cuesta renunciar al lenguaje familiar de versos tan conocidos como, por ejemplo, este de Rut 2:10, en el encuentro de la moabita con su benefactor, Booz: «¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?» (RV 60). RV 2020 traduce así: «¿Por qué me tratas con amabilidad y te interesas por mí, si yo soy una extranjera?». La nueva versión es más asequible, sin duda, aunque tal vez pierda el matiz del verbo ‘reconocer’, significativo en la trama de la historia.
En un interesante ensayo titulado
Modern Translations of the Bible (1947), C. S. Lewis, autor de
Las crónicas de Narnia entre otras obras mundialmente conocidas, defiende la producción de nuevas traducciones de la Biblia, a pesar de la oposición de quienes valoraban la Versión Autorizada del Rey Jacobo (1611) como obra cumbre de las letras inglesas. El problema no es nuevo. Escribe Lewis:
«Algunas personas que he conocido... sienten que una traducción moderna no solo es innecesaria sino incluso ofensiva. No pueden soportar ver alteradas las palabras tradicionales; les parece irreverente… El tipo de objeción que sienten ante una nueva traducción es muy similar a la objeción que una vez se sintió ante cualquier traducción en inglés. Docenas de personas sinceramente piadosas en el siglo XVI se estremecieron ante la idea de convertir el tradicional latín de la Vulgata en nuestro común (como ellos pensaban) `bárbaro´ inglés».
Bienvenida sea, pues, la RV 2020. Ojalá contribuya al auge de la lectura bíblica en todo el mundo. A ver si la utilizamos en próximas publicaciones…