Amnón y Tamar Quid pro Quo. Los cuatro rostros del Amor (37). Pasión amorosa.
por S. Stuart Park
Valladolid, 07 de Febrero de 2025
La vileza de Amnón
Desgracia sobre desgracia. La transgresión de David desencadenó una serie de acontecimientos que desembocaron en asesinato fratricida y guerra civil, tal como había vaticinado Natán. El descenso de la casa de David hacia el abismo comenzó con la violación incestuosa de Amnón, hijo de David, que engañó y forzó a su hermanastra Tamar. El narrador produce una asombrosa radiografía psicológica y moral de morboso deseo sexual, engaño, violencia y violación, que no requiere comentario de nuestra parte, pero reclama nuestra atención:
«Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar se enamoró de ella Amnón hijo de David. Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna. Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto. Y este le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano. Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano. Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano.
Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer. Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció. Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí. Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza. Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti. Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.
Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete» (2 S. 13:1-15).
La historia de Amnón y Tamar contiene ecos de otro episodio desgraciado narrado por el autor de Génesis, la violación de Dina y sus consecuencias (Gn. 34), y encuentra su contrapunto en el intento de seducción de José por parte de la mujer de Potifar en Egipto (Gn. 39). El odio de Amnón hacia Tamar una vez consumado su acto de traición retrata su concepto del amor, y arroja luz, por contraste, sobre el carácter del rey David cuyo remordimiento le llevó al arrepentimiento y a la contrición.
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