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CUESTIONES DE PALABRAS      

      ¿Solo por la fe?
            Cuestiones de Palabras (19).

por S. Stuart Park

    Valladolid, 03 de Octubre de 2025

Martín Lutero (obra de Lucas Cranach)
 

Conviene recordar de nuevo las palabras de Pablo: «La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios» (Ro. 10:17). La fe es una respuesta que involucra la mente y el corazón. No se impone, es fruto de la libertad. Se basa en evidencias, es racional. La evidencia en que se basa no es tangible, es moral e intelectual. La evidencia se encuentra en la Palabra de Dios, como dijo Jesús:
«De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24).
No se trata de una experiencia mística o pasiva concedida solo a unos elegidos, y a los demás, no. No es un mérito, no hace al creyente más estimable que el que no cree. Tiene mucho de misterio, es imposible de definir adecuadamente o reducir a un sistema teológico abstracto. La fe se manifiesta por sus obras, produce un fruto que se ve. Escribió Santiago, el hermano de Jesús:
«Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe»
(Stg. 4:4-24).
Los autores bíblicos rehúyen la abstracción teológica y narran historias acaecidas en el mundo real que esclarecen las doctrinas fundamentales de la fe. La historia de Abraham ilumina con luz propia la aparente contradicción inherente en Sola fide, y para entender que la fe salva, pero que la fe sin obras es muerta, conviene acudir de nuevo a una de las historias más importantes —y más polémicas— de la Escritura, el llamado «sacrificio de Isaac». De nuevo Pablo:
«¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia» (Ro. 4:1-5).
¿En qué quedamos? Lo veremos en la próxima entrega.


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