por S. Stuart Park
Otra canción que se ha hecho universalmente popular, aunque de índole muy distinta, es ‘Amazing Grace’, entonada con frecuencia tanto en iglesias como en conciertos de góspel, inmediatamente reconocible gracias al atractivo de su melodía y la belleza de su letra. La razón no es difícil de entender ya que surgió de la experiencia personal de un hombre singular, el extraficante de esclavos convertido a Cristo tras ver la muerte de cerca en una tormenta en alta mar.
John Newton (1725-1807), que se definió a sí mismo como «infiel y libertino» antes de conocer a Cristo, nació en Londres en 1725. A los once años se fue al mar por primera vez con su padre, e hizo seis viajes antes de que su padre se retirara en 1742. Newton obtuvo un puesto de primer oficial a bordo de un barco de esclavos con destino a las Indias Occidentales. Al regresar a Inglaterra en 1748 fue sorprendido por una violenta tormenta. A punto de hundirse, Newton imploró la misericordia de Dios, y después de cuatro semanas a la deriva en el mar, el barco pudo llegar a puerto en Irlanda. Esta experiencia marcó el comienzo de su conversión a Cristo. En 1754, tras sufrir un ictus severo, Newton se retiró del mar y fue ordenado ministro de la iglesia anglicana. ‘Amazing Grace’ refleja el profundo cambio que se produjo en su vida:
Sublime gracia del Señor
Que a un infeliz salvó
Fui ciego más hoy veo yo
Perdido y Él me halló
Su gracia me enseñó a temer
Mis dudas ahuyentó
¡Oh cuán precioso fue a mi ser
Cuando Él me transformó!
En los peligros o aflicción
Que yo he tenido aquí
Su gracia siempre me libró
Y me guiará feliz
Y cuando en Sion por siglos mil
Brillando esté cual sol
Yo cantaré por siempre allí
Su amor que me salvó.
Pastor y predicador muy popular, de espíritu abierto y afable, Newton se unió a la causa abolicionista de William Wilberforce y falleció en 1807.