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«LAS ESTACIONES DEL AÑO»      

      La verdad supera la ficción
            Las Estaciones del Año (3)

por S. Stuart Park

    Valladolid, 17 de Junio de 2022

Olivar
 

En el verano de 1966 me encontraba, pues, en Andalucía. Era el año del Mundial de fútbol, ganado por Inglaterra en Wembley, y vi la final en un pequeño bar rural de la Andalucía profunda rodeado de campesinos y agricultores, en presencia de una pareja de la Guardia Civil. Todos apoyaban a Alemania, menos yo, y aprendí rápidamente a sofocar mis gritos de ¡Gol! ante la mirada desaprobatoria de los espectadores.

El incidente más extraño de todos ocurrió durante nuestro viaje desde Madrid al sur, en un día de julio de mucho (o mucha) calor. Salimos de la carretera para almorzar, y después nos echamos una siesta a la sombra en un olivar cercano. El terreno era duro, así que algunos miembros de nuestro equipo se recostaron contra los troncos de los árboles, con la cabeza inclinada hacia un lado, para intentar dormir un poco.

Una hora más tarde nos pusimos de nuevo en marcha y decidimos parar en el siguiente pueblo para distribuir nuestra literatura y tomar un café en el bar local. Cuando bajamos de la furgoneta, alguien empezó a gritar, y salió corriendo, causando una considerable conmoción. Una vez en el bar descubrimos el motivo: algunos aldeanos nos habían visto apoyados en los árboles y pensaron que nos habían ahorcado.

Aunque parezca inverosímil, la Guerra Civil estaba fresca en la memoria de muchos, y las escenas de víctimas que habían sido ejecutadas sumariamente de esta manera no eran en absoluto infrecuentes. El novelista español y premio Nobel Camilo José Cela recogió un episodio idéntico en uno de sus relatos, y cuando lo leí años más tarde, mi mente volvió a aquel suceso surrealista que demuestra, una vez más, que la verdad supera la ficción.

Los hombres del bar se mostraron intrigados al escuchar nuestra versión de los hechos y se volvieron de lo más amables, y menos mal, porque una pareja de Guardias Civiles entró en el establecimiento buscando a unos jóvenes extranjeros que estaban repartiendo panfletos, dijeron, y ¿los habían visto entrar? No, respondieron mientras escondían los folletos que estaban leyendo, y los Guardias siguieron su camino.

Debo dejar claro que la vida en los equipos no era siempre divertida, ni mucho menos, pero hubo momentos para recordar. Como la vez que acampamos en un prado al anochecer sin saber que habíamos elegido dormir en un camino que el ganado tomaba para bajar a beber, y a la mañana siguiente nos despertaron los morros de los animales que nos investigaban con curiosidad.

Hubo momentos dramáticos, también. En el pueblo de Dos Hermanas, en Sevilla, me acompañaba una chica norteamericana, bastante más alta que yo, que se arrodilló en la acera para poner en orden sus libros, con tan mala fortuna que una anciana del pueblo tropezó con su larga pierna extendida, cayó de bruces y se levantó sangrando por la boca gritando «¡Asesinos!».

Presenté un informe financiero que incluía, en el apartado de gastos, «dentadura postiza» para sorpresa, me imagino, del responsable de la contabilidad. La culpa era nuestra, por supuesto, lo que el salmista incluiría, tal vez, entre «los pecados de la juventud».


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COMENTARIOS DE LOS LECTORES: 2

17/06/2022
            Stuart, muy interesante ‘Las Estaciones del año’. Se lee con mucha agilidad y frescura. Una buena memoria de tus memorias. Abrazo y saludos para Verna.
Aurelio GARCÍA MACÍAS
Roma
17/06/2022
            Querido Stuart, no he podido dejar de sonreír leyendo el simpático relato de vuestras santas andanzas evangelizadoras por las calurosas tierras del sur.
Lo de los lugareños pensando horrorizados que os habían ahorcado, y aquellos morros del ganado que, mugiendo os despertaron, y la "zancadilla" que así lo entendió equivocadamente aquella pobre mujer que dio con sus dientes en el suelo.
Todo fluye magníficamente en el relato, como corresponde a tu elegante estilo.
Gracias por el buen rato, y por los que con toda seguridad, si Dios quiere, nos depararás.
Jesús BARAJAS
Santovenia de Pisuerga
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