por S. Stuart Park
Las estaciones del año, inspiradoras de poetas, también se prestan al sermón religioso, y para muestra este botón, obra del poeta y teólogo John Donne (1572-1631), en uno de los 160 Sermones suyos que han sido preservados:
«Él sacó la luz de las tinieblas, no de una luz menor; Él puede sacar tu verano del invierno, aunque no tengas primavera; aunque en los caminos de la fortuna, o del entendimiento, o de la conciencia, hayas estado hasta ahora en la penumbra, en el hielo, en las nubes y en los eclipses, en la humedad y en el entumecimiento, en la asfixia y en el estupor, ahora Dios viene a ti, no como en el amanecer del día, no como en el brote de la primavera, sino como el sol al mediodía, para ilustrar todas las sombras, como las gavillas en la cosecha, para llenar todas las penurias, todas las ocasiones invitan a sus misericordias, y todos los tiempos son sus estaciones».
Esta poderosa exhortación hace referencia a «las gavillas en la cosecha», y en un poema extenso Donne elogia la estación otoñal cuando las flores y las plantas marchitan y se mueren, porque para él, exhibe mayor gracia que las «bellezas jóvenes» de primavera y verano:
Ninguna belleza de primavera o verano tiene tanta gracia
como la que he visto en un rostro otoñal.
(Elegía IX, ‘Lo otoñal’).
Lo cierto es que la palabra ‘otoño’ deriva del latín tardío
autumnus, vinculado a la raíz
auctus annus, el aumento o plenitud del año. El otoño se relaciona no solo con la melancolía, por tanto, y simboliza plenitud y madurez, la «estación de nieblas y fructificaciones suaves» que celebró John Keats, y de las gavillas en la cosecha.
La poesía de John Donne es recordada generalmente por dos frases que han entrado en nuestro acervo común, tomadas de su poema ‘No Man is an Island’:
Ningún hombre es una isla,
entera de sí misma;
Cada hombre es un trozo del continente,
Una parte de lo principal.
(…)
La muerte de cualquier hombre me disminuye,
Porque estoy involucrado en la humanidad.
Y por eso nunca mandes a saber por quién doblan las campanas;
Doblan por ti.
John Donne estudió en Oxford y en Cambridge. Libertino en su juventud, fue poeta, diplomático, abogado, Deán de la Catedral de San Pablo en Londres, fundador y miembro más importante de los llamados poetas metafísicos ingleses a los que perteneció el pastor anglicano George Herbert, y padre de doce hijos. Un ejemplo, podríamos decir, de aquella plenitud que para él representaba el otoño.