Serendipia Las Estaciones del Año (30)
por S. Stuart Park Valladolid, 23 de Diciembre de 2022
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Ofelia |
Serendipia: Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual, según el diccionario de la RAE, que aporta como ejemplo el descubrimiento de la penicilina. En un terreno más cotidiano, se trata de cualquier descubrimiento afortunado, por pequeño o intrascendente que fuera, que ni se buscaba ni se esperaba.
En una visita a Londres durante el mes de diciembre el año pasado sucedió uno de estos pequeños acontecimientos, que relataré a continuación. Coincidió con una reciente relectura de Hamlet, príncipe de Dinamarca, de William Shakespeare.
Una de las escenas más memorables de la obra es el anuncio de la muerte de Ofelia, la prometida de Hamlet. La virtuosa Ofelia, enloquecida por la noticia de la muerte de su padre a manos de Hamlet tras una trágica confusión, pierde la razón, sube a la rama de un sauce, que se rompe, cae a un arroyo y se ahoga.
La estampa, relatada por la reina Gertrudis en un lenguaje poético sublime, inspiró uno de los cuadros más famosos del pintor prerrafaelita John Everett Millais (1829-1926), que muestra a Ofelia, en una pose que recuerda la de los santos y mártires, cantando mientras flota por el río antes de morir ahogada. El cuadro destaca la flora detallada del río en un paisaje característico de la campiña inglesa.
Nos encontrábamos en Surbiton al sur de la capital para pasar unos días con nuestra familia londinense, y ver a nuestro nuevo nieto Ellis James, recién cumplido su primer añito, que solo habíamos podido conocer por videollamada durante la pandemia. Resulta que sus padres viven al lado de un pequeño río, el Hogsmill, afluente del Támesis, donde Millais pintó su cuadro, según habíamos leído. Decidimos tomar un paseo para aprovechar el buen tiempo, en una fría y soleada mañana.
El río es estrecho, revestido en ambos lados de un verde profundo, y no tardando mucho nos encontramos con el punto donde Millais pintó su famoso cuadro ciento cincuenta años antes, señalado por una placa conmemorativa.
Ahora viene el descubrimiento fortuito, la serendipia a la que nos hemos referido. En el cuadro, a la izquierda, se ve un petirrojo posado en una rama (que a primera vista puede pasar desapercibido), y en nuestro paseo topamos con una señora mayor, educada y simpática, que todos los días desde el comienzo de la pandemia daba de comer a una pareja de petirrojos, que conoce por su nombre, descendientes, sin duda, del pequeño pajarillo que figura en el cuadro de Millais.
Mientras tanto, al investigar las circunstancias del cuadro de Millais (que se encuentra en el museo Tate Britain, de Londres), descubrimos, también, que a muy poca distancia del lugar tenía una vivienda otro ilustre pintor prerrafaelita, Holman Hunt, y de él hablaré en la próxima entrega.
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COMENTARIOS DE LOS LECTORES: 1
18/05/2023 Este artículo se ha publicado en la Revista "Tiberíades". (Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Literarios Cristianos). [Leer].
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