por S. Stuart Park
El primer cuco de la primavera o el canto de la alondra ascendiendo remueven recuerdos de los años de juventud, una sensación de nostalgia por un pasado que no volverá.
Nostalgia: 1. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos. 2. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida. (RAE).
En tiempos de ‘ausencia de la patria’, la escucha del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, o Noches en los jardines de España de Manuel de Falla, evoca los patios de Córdoba o La Alhambra de Granada, y algo parecido deben de sentir los escoceses cuando escuchan ‘The Bonnie, Bonnie Banks of Loch Lomand’, la bella canción patriótica que lamenta la suerte de dos amantes separados por la guerra, que nunca volverán a encontrarse en las orillas de aquel hermoso lago.
El poeta Juan Ramón Jiménez rememora con ‘nostaljia’ los escenarios que tanto amaba en vida, sabiendo que llegaría el día cuando no los volvería a ver jamás:
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
(…)
Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
(‘El viaje definitivo’).
El poeta de Moguer no especula acerca del destino de su ‘viaje definitivo’, pero el escritor Enrique Vila-Matas tiene claro que este mundo es el único que hay:
«No nos engañemos, una estrella entre las estrellas y, por otra parte, una de las más pequeñas del universo, es decir, una gota brillante en el terciopelo azul. (…) Se enfriará este mundo un día y se deslizará en la ciega tiniebla del infinito… como una nuez vacía. Creo que debemos tener en cuenta esto y amar el mundo en todo momento, amarlo tan conscientemente que podamos al final cada uno de nosotros decir: he vivido».
Pues sí, amamos la voz del cuco en primavera, el huerto con su árbol verde, el cielo azul, el pozo blanco y sus pájaros cantando. Nos emociona el recuerdo de las Tierras Altas de Escocia, los jardines de España, y el cariño de los deudos o amigos que no volveremos a ver, y creemos que este mundo no es el único que hay, aunque lloremos, a veces, junto a los ríos de Babilonia, acordándonos de Sion.