La pequeña túnica de Samuel Las siete edades del hombre (9). Infancia.
por S. Stuart Park Valladolid, 28 de Julio de 2023
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Pequeña túnica |
La historia del nacimiento de Samuel, otro grande de la historia bíblica comienza con la rivalidad entre dos mujeres, Ana y Penina, esposas ambas de un varón del monte de Efraín llamado Elcana. El narrador dibuja un escenario doméstico de conflicto y frustración:
«Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová. Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?» (1 Samuel 1:2-8).
Frente a la mezquindad de su rival y la incomprensión de su marido, Ana «con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los Ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza».
El anciano sacerdote Elí que se ocupaba del santuario de Silo, viendo la angustia de ella y las oraciones que musitaba, la tuvo por borracha, y dijo: «¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino». El Señor, sin embargo, oyó sus plegarias y le concedió un hijo, Samuel, (que quiere decir: «por cuanto lo pedí a Jehová») y Ana, fiel a su voto, después de criar a su hijo lo dedicó al servicio del Señor en Silo. «Y el niño era pequeño» —apunta el narrador—, y solo podemos imaginarnos lo que significaría para una madre desprenderse de un hijo de tan corta edad.
De esta manera el autor sugiere los sentimientos de Ana sin exteriorizarlos, y añade: «Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino. Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado». ¿Quién no se imagina la emoción de aquella madre al hacer la pequeña túnica, cada año de una talla mayor, para quien solo veía una vez al año?
Brotarían lágrimas de añoranza, sin duda, pero también de gratitud y adoración: prueba de ello la oración que dirigió al Señor (1 Samuel 2:1-10), que sirvió de modelo para el Magníficat de María, la Virgen Madre del Señor, y del nacimiento de Jesús hablaremos a continuación.
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COMENTARIOS DE LOS LECTORES: 1
28/07/2023 Preciosas y conmovedoras historias las de El Libro; que serán sin duda sobria y elegantemente narradas por tu buen hacer literario.
Gracias por las delicatesen con que nos regalas cada viernes.
Un abrazo.Jesús BARAJAS Santovenia de Pisuerga |
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